LA VACA Y LA HUERTA: NO LE PONGAS PUERTAS AL CAMPO

Decoración en La Vaca y la Huerta Madrid Restaurante Recoletos Barrio de Salamanca

Hay muchas veces en nuestro día a día, que la vida te hace un guiño, a veces lo tomas y, otras muchas, lo dejamos pasar sin apercibirnos, para proseguir con nuestra rutina.

Esta historia empieza con el restaurante Le Cafe, ubicado en pleno Barrio de Salamanca, de corte tradicional con una clientela fidelizada, por lo que el negocio rodaba casi a la perfección. Hasta que un buen día el edificio dónde se hallaba ubicado, necesitaba de unas reformas y esto les obliga a cerrar durante tres meses.

Quizás demasiado tiempo para pensar, lo que llevó a los dueños del antiguo Le Cafe (Fernando de la Roza y Ángel Marugán) a buscar nuevos alicientes, renovando el concepto de su restaurante y de esta manera dar paso a una corriente de aire fresco, que les hiciera sentir el gusanillo del cambio.

Así surgió Vaca y Huerta, de uno de los múltiples guiños que nos da la vida. Su nombre define a la perfección lo que podemos encontrar en este restaurante: vaca y huerta o huerta y vaca, en función de por dónde queráis empezar  a devorar su carta.

Antes de empezar este viaje a través de su oferta culinaria, os daremos unas pinceladas sobre la decoración del local. Este tiene un aire vanguardista aderezado con un toque rústico. En su entrada, presenta una barra con una zona de mesas altas y taburetes para tomar una de sus cervezas artesanales La Loca Juana (Morena Mía, Loca Rubia o la Pelirroja) o bien un espacio de mesas corridas para disfrutar de su apetitosa carta. También dispone de un reservado dónde disfrutar de manera más íntima, el cuál denominan "El Invernadero".

En nuestro recorrido por el restaurante,  numerosos detalles llaman nuestra atención, como pueden ser: la vaca metalizada y el pequeño huerto de la entrada, la imagen que muestra los diferentes cortes de vaca rubia gallega, el mostrador de carnicería dónde podemos ver los lomos de vaca rubia gallega junto con una báscula de carnicería de las de antaño y por supuesto, no me podía olvidar del mural pintado con rotulador sobre una de las paredes.

Admirar a la protagonista del restaurante,la vaca, lamiendo un bodegón de frutas mientras se toma un vinito  era un claro síntoma de por dónde iban a ir los tiros.

Tras un repaso del local, nos toca hablar de su carta. Se trata de una carta estacional, es decir, varía en función de la temporada, para poder ofrecer materia prima con sabor a huerta y por supuesto, sin dejar de lado a la otra protagonista: su vaca rubia gallega.

Esta vez, nos dejamos aconsejar por la anfitriona @VioletaAlonsoCM. Nos propuso probar varios platos a compartir, ya que éramos un grupo grande y hambriento.

Empezamos abriendo boca con una croqueta de boletus y una rodaja de tomate ibérico procedente de Almería. La croqueta tiene una consistencia débil para nuestro gusto pero de sabor increíble y el tomate ibérico con un sabor que me hace evocar los de la pequeña huerta que tenían mis padres en el pueblo.

Croqueta de Boletus y tomate ibérico en La Vaca y la Huerta Madrid Restaurante Recoletos Barrio de Salamanca

Proseguimos con uno de los platos más aclamados en este lugar, las Alcachofas en flor con aceite de Arbequina de Tudela. Esta vez, no eran de Tudela sino de Almería, lo que según nos comenta el dueño le resta un poco de calidad al plato. A la señorita Alba le resultaron agradables pero para mí es un producto que no me gusta de ninguna de las maneras. Uno de esos platos que odias desde niño.

Alcachofas en flor con aceite de arbequina Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca

Sin apenas tiempo para un respiro, la huerta seguía haciendo nuestras delicias,  con una ensalada de burrata y pamplinas y unos huevos ecológicos con patata confitada.

La ensalada de pamplinas tiene un sabor a tierra a mojada, dado que las pamplinas crecen junto al cauce de los ríos. Un plato que combinado con la burrata, el tomate seco, las aceitunas y un toque de aceite conforman un plato de alto nivel, a pesar la sencillez y preparación de sus ingredientes

Por otro lado, los huevos ecológicos procedentes de Santander, de donde es oriundo uno de los dueños (Fernando de la Roza) junto con la patata confitada y las virutas de trufa, fue uno de los platos que, pese a su penetrante aroma, peca de simplón para nuestro gusto.

Ensalada de pamplinas y burrata en Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca
Huevos ecológicos con patata confitada y trufa Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca

Cuando nos quisimos dar cuenta, la vaca ya merodeaba por el local agitando su cencerro. La cara de Alba cambió en un instante y los ojos se le pusieron como platos, con la llegada de las mollejas. Son un manjar que me chifla. En este caso, salteadas al brandy, de textura suave y con una salsa para mojar pan sin parar. Un plato muy sabroso y recomendable.

Mollejas salteadas al Brandy en Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca

Tras la casquería en su máximo esplendor, dimos paso a un carpaccio rústico con hierbas y costra de de Dijon. Un plato que se sale del usual carpaccio, ya que presenta un corte más grueso y un poco más hecho en los bordes. El sabor a carnaza, unido al toque ácido del pepinillo y las lascas de parmesano, consiguen un plato de sobresaliente.

Carpaccio rústico con hierbas y costra de Dijon en Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca

Aquí llegó el plato más esperado por un servidor, la carrillera al aroma de trufa con parmentier de patata. Increíble su textura y de nuevo una salsita cumbre. Sin duda, la vaca en plato hondo va a dar mucho que hablar.

Carrillera al aroma de la trufa con Parmentier de patata Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca

Por último, terminamos con la protagonista del restaurante en forma de lomos (podéis ver en la imagen el antes y el después). Concretamente, pudimos probar el lomo alto de vaca rubia gallega, el de más calidad, que venía bien trinchadito y con un buen acompañamiento de patatas y pimientos. Se deshace en la boca y sólo queda relamerse de placer, tal y como lo hace la vaca del mural. Un plato imprescindible para los amantes de la carne.

Mostrador de carnicería con Lomo alto de vaca rubia gallega en Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca
Lomo alto de vaca rubia gallega en Restaurante la Vaca y la Huerta La Vaca y la Huerta Madrid Recoletos Barrio de Salamanca

Se nos olvidaban los postres. La carta en este apartado es bastante reducida, únicamente cuatro, y alguno más que incluyen en función de la temporada. Mejor pocos buenos, que muchos mediocres o, sencillamente regulares. Probamos un par de postres, las peras al vino con helado de vainilla y la tarta de queso. Las peras al vino tienen una textura correcta y de gran sabor, que unido al helado y la galleta molida, lo convierten en un postre tradicional con un toque moderno.

Como bien sabéis, somos unos enamorados de la repostería y no podíamos permitirnos salir sin probar su tarta de queso. Esta presenta una textura similar al tocinillo de cielo y con buen sabor a queso. Ambos postres vienen decorados con unas frambuesas y la mencionada, galleta molida.


La cena estuvo maridada con tres vinos: Habla del Silencio 2013 (Extremadura), Petit Hiperia 2011 (Ciudad Real) y Camins del Priorat 2013 (Tarragona). El servicio comandado por Fernando de la Roza (dueño) y Chanel a la altura de las circunstancias en todo momento. Algunos detalles que hace tiempo que no veíamos fueron el cambio de cubierto en cada plato y un servilletón de tela de los que quedan en pocos sitios. Servicio, mesa y mantel para acompañar nuestro delicioso paseo campestre entre verde y rubio. de aromas y recuerdos a campiña.

Como conclusión, el restaurante La Vaca y la Huerta se presenta como una opción realmente interesante, en cuánto a relación calidad precio, sobre todo dada la zona en la que se encuentra ubicada. Un producto de alta calidad, en sus dos vertientes vaca y huerta, con unos postres a la altura del resto. La cuenta media ronda los 30€ comiendo de manera abundante y con una excelente calidad. Sin duda, uno de los restaurantes que más se acerca a nuestra filosofía de blog y, como ya habéis podido comprobar, nosotros somos más de vaca aunque sin desmerecer, en este caso, los productos de la huerta.

Si queréis disfrutar de lo excepcional de la vaca y lo mejor de la huerta, podéis hacerlo "pinchando aquí".

DETALLES DE LA CUENTA:

Podéis ver el precio de cada plato situando el cursor sobre la imagen en cuestión.

DATOS DE INTERÉS:

Restaurante La Vaca y la Huerta

Ubicación: Calle de Recoletos, 13, 28001, Madrid

Web: www.lavacaylahuerta.com

Teléfono de contacto: 91 781 15 86

RESERVAS



Realizado por Alba y Óscar.